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Blog de nutrición de Dcienciasalud

¿Cuándo debo acudir al Psicólogo?

– Cuando te sientas abatido, apático, sin ganas de hacer las cosas que antes hacías.

– Cuando las actividades ya no te ilusionan como antes, has perdido la motivación y energía para hacerlas.

– Cuando no te apetece quedar con los amigos de siempre porque no te lo pasas tan bien con ellos, crees que no te aportan nada, o crees que lo único que haces es molestarles.

– Cuando no eres capaz de atender a una conversación, seguir el diálogo, mantener el interés aunque lo intentes.

– Cuando la pereza gane a la motivación.

– Cuando tu vida se llene de “tengos” pero no existan ya los “quieros”.

– Cuando los colores que te rodeaban desaparecen poco a poco y todo se torna oscuro, gris o negro.

– Cuando tu ánimo se vuelva irascible, hostil, hacia las personas con las que nunca lo has sido.

– Cuando sientas que la dirección que lleva tu vida no es la que quieres, si no la que te marcan y te hace no estar a gusto.

– Cuando sientas ansiedad. Cuando percibas que no la controlas, si no que es ella la que te controla.

– Cuando la frase que más repitas es: “no soy capaz de…”

– Cuando el miedo inunde tu día a día, impidiéndote realizar lo que antes hacías o lo que querrías hacer.

– Cuando creas que no hay salida, que es lo que mereces, lo máximo a lo que puedes aspirar.

– Cuando alguien te haga sentir insignificante, poca cosa. Cuando te agredan verbal, emocional o físicamente.

– Cuando justifiques lo injustificable.

– Cuando normalices lo anormal, aceptando situaciones por “amor” o miedo.

– Cuando sientas que el trabajo afecta a tu vida familiar, social, emocional.

– Cuando la salud física se vea deteriorada sin causa médica: dolor de estómago, cefalea tensional, colon irritable, baja de sistema inmunológico…

– Cuando el nivel de autoexigencia no se ajuste a las características de la situación, pidiéndote a ti mismo algo que las circunstancias hacen imposible.

– Cuando los exámenes u oposiciones generen un estado de ansiedad elevado que no te permita seguir estudiando y genere conductas que no te gustan ni son propias de ti.

– Cuando tu conducta se base en un único pilar: evitar situaciones.

– Cuando juegues a ser adivino de lo que piensan los demás de ti o de la situación, más si cabe cuando esa adivinación conlleve un ataque hacia ti mismo.

– Cuando sientas que no puedes más, que todo te sale mal o está en tu contra.

– Cuando tus hijos superen tu paciencia y estés a punto de “tirar la toalla”.

– Cuando no controles la comida, si no que la utilices para sentirte mejor, reducir la ansiedad o el malestar.

– Cuando tengas ideas de quitarte de en medio, desaparecer.

– Cuando creas y sientas que tus recursos no son suficientes para hacer frente a una situación complicada y hayas intentado resolverla sin éxito por tus propios medios.

– Cuando la cama y dormir te atraigan más que lo que hay fuera.

– Cuando los pensamientos sean tan repetitivos que no te dejen pensar en otra cosa, no te permitan disfrutar con tus actividades y tengas que cambiar tu comportamiento para satisfacerles.

– Cuando creas que no controlas lo que piensas.

– Cuando el fallecimiento de un ser querido te sobrepase y parezca que el dolor no termina nunca. El tiempo se alarga y no sales hacia adelante ni puedes quitarte la imagen de la cabeza.

– Cuando las drogas, el alcohol, las máquinas de juego o el cannabis sean la única opción que crees que te queda.

– Cuando no puedes controlar tu agresividad y se convierte en violencia contra ti mismo y/o contra otros.

– Cuando miras más hacia el pasado que hacia el presente y futuro.

– Cuando tus celos e inseguridades hacen que tu pareja sufra y pueda terminar con la relación.

– Cuando simplemente quieras mejorar y cuidar tu salud mental.

 

Rubén Mosquera Toribio 

Psicólogo y Terapeuta de Conducta de DcienciaSalud

 

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